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Entrenamiento de fuerza y redes sociales: lo que el video del Bayern -y la tía Mirta- nos deja

Hace algunos días, en nuestra cuenta de Instagram @charruaard, un clip de nuestro podcast con Horacio Rossanigo se volvió viral. En el video, criticábamos un entrenamiento que el Bayern Múnich había realizado.


La polémica estalló rápidamente: muchos lo vieron como un ejemplo de trabajo sin sentido, mientras que otros defendieron la idea de que “si lo hace el Bayern, está bien”.


Pero más allá de la viralidad, la crítica no fue gratuita. Como profesionales del entrenamiento, sabemos que para desarrollar la fuerza es necesario mover cargas que realmente provoquen adaptaciones neuromusculares. Y lo que se veía en ese clip estaba muy lejos de eso.


        Imagen: Goretzka realizando sentadillas en barra hexagonal con 50kg.
Imagen: Goretzka realizando sentadillas en barra hexagonal con 50kg.

El problema de los juicios rápidos

En redes sociales, un video de 30 segundos se analiza como si fuera toda la verdad. Y está claro que un fragmento aislado nunca muestra el contexto completo: la planificación detrás, el momento de la temporada ni el objetivo buscado.

Sin embargo, en este caso puntual, nuestra crítica fue clara: si lo mostrado se entiende como entrenamiento de fuerza, es insuficiente. Y en jugadores de élite, la falta de estímulos adecuados no solo es un error, sino una oportunidad perdida. En otras palabras, perder el tiempo.


Subentrenamiento en el fútbol: el mal de siempre

En el fútbol todavía es habitual caer en la zona de confort y aplicar estímulos de baja exigencia. Si el objetivo es la fuerza, las cargas deben ser acordes como para provocar adaptación.

Sin cargas adecuadas, no hay mejoras reales. Solo se acumulan minutos de entrenamiento sin impacto real en el rendimiento. Y esto es todavía más crítico en jugadores de élite, cuyo organismo ya está habituado a grandes exigencias.

Además, en un contexto donde casi no hay margen para entrenar —partidos cada tres días por doble competencia—, ver cargas tan bajas resulta difícil de justificar.

Repetimos, si no estimula la fuerza, se está desperdiciando el tiempo. Y en el fútbol de élite, el tiempo es el recurso más escaso y más valioso.


¿Y si el trabajo era regenerativo?

Si lo mostrado era una sesión regenerativa, la crítica cambia de ángulo. En ese caso, hay mejores formas de recuperar. Con un calendario tan apretado, dedicar sesiones enteras a este tipo de estímulos puede ser igualmente un desperdicio del recurso más valioso: el tiempo del jugador.


La presión del preparador físico

Por otro lado, hay una realidad de la que poco se habla: muchos preparadores físicos no se animan a mojarse.

El miedo a cuestionar lo que se hace en el club —y arriesgar el lugar que tanto costó conseguir— genera una zona de confort peligrosa, donde se prioriza la obediencia antes que el criterio profesional.

El dilema es claro: ¿qué es más riesgoso, perder el trabajo por opinar o perder a un jugador por no darle la carga que necesita?


Conclusión: criticar para construir

Nuestra crítica al entrenamiento del Bayern no buscaba polemizar. El objetivo fue abrir el debate sobre un problema real en el fútbol: el subentrenamiento de la fuerza y el uso ineficiente del tiempo de entrenamiento.


En Charrúa creemos que la discusión no es si el Bayern está bien o mal, sino qué enseñanzas podemos sacar para nuestra práctica diaria:


  • La importancia de aplicar cargas adecuadas.

  • El valor del criterio en cada decisión.

  • Y el coraje de animarse a hacer lo correcto, aunque incomode.

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